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Presentación de Jinora Editar

Fuego, aire, agua, tierra
Las historias y leyendas sobre el Avatar Korra recorren el mundo, contando sus hazañas y proezas a lo largo de su vida. Tuve la suerte de conocer personas que estuvieron junto a ella toda su vida y fueron testigos de acontecimientos como la Revolución Anti-Control, la Convergencia Armónica, la reconstrucción de la Nación del Aire, y como Kuvira creó otro portal espiritual en medio de Ciudad República. Estos cambios trajeron otros; nuevos países, nuevas ideologías... Korra no pudo proteger por completo al mundo pero siempre siguió esforzándose... Lamentablemente, ella falleció hace unos años. Pero en algún lugar está el siguiente Avatar, quien protegerá tanto al mundo físico como al espiritual...

Episodio Editar

Saltó a la siguiente pared y se impulsó con Agua Control al suelo frio. Creó dos largos brazos de agua y puso la guardia en alto, a la vez que se movía con sigilo. Una pared de hielo se le cruzó en frente sobresaltándolo. Giró de manera rápida y se defendió del fuerte ataque que provenía de una chica a sus espaldas. Contraatacó aún mas fuerte tirando a la chica al suelo. Con la misma fuerza levantó un bloque de hielo y lo partió en cuchillas que lanzó para atraparla. Luego le lanzó una ola de agua para congelarla, dejando libre solo su cabeza.

Bien, casi me ganas – dijo la chica morena con una sonrisa.
Riku bufó - ¿Cómo que casi? ¡Vamos, Mika! ¡Te dejé inmovilizada!

Mika sonrió y le escupió en la cara. La saliva se congeló en el camino y dio en la frente de Riku, quien cayó de espaldas quejándose. La morena carcajeó y derritió el agua liberándose por completo.

¿Estás bien? – preguntó con ironía.
Me duele...
¡No! ¿Es en serio? – no pudo evitar poner un tono sarcástico – Buena pelea, Avatar. ¿Quieres comer?

Riku se levantó murmurando incoherencias y se alejó por el callejón hacia la vereda. Mika lo tomó como un sí y lo siguió.

Podemos pedirle a Moka que prepare pato pavo – sugirió – o cualquier otra cosa. La verdad es que estoy hambrienta.
Prefiero comer en la sede del Loto Blanco.
¿No estarás molesto porque te vencí?
¡NO! - gritó sobresaltado, sin evitar sonrojarse – Perdón, pero sabes que no me gusta estar en tu casa.
Comprendo... no quieres encontrarte con mi hermana ¿eh?

Riku soltó un suspiro y sonrió negando la cabeza. Mika era su amiga pero había algo en ella que le molestaba. Tal vez fuera la media cabeza que le llevaba a pesar de tener la misma edad, o el que fuera más habilidosa, o simplemente su personalidad que era... compleja.

Como quieras, Avatar. Se supone que el entrenamiento termina en media hora pero estaré en casa, ¿si? No me metas en problemas – dijo Mika atándose el cabello en una coleta – Nos vemos hoy en la colina.

Riku esperó a que Mika se fuera para correr eufórico a la sede del Loto Blanco.

¡¡LE GANE A MIKA!! – gritó por la calle hasta no tener voz. Tomó aire y se concentró en el siguiente problema – Bien, ¿y ahora qué hago?

La sala principal de la mansión, vacía y silenciosa, recibió a Mika bajándole aún mas los ánimos. Cruzó la habitación y se dirigió a las escaleras en espiral que daban a los cuartos superiores, donde encontró a una mujer alta deambulando por allí. Bufó al ver a su madrastra.

¡MIKA! – dijo la mujer asombrada – No te esperaba a estas horas.
Terminé antes con el niño Avatar – respondió intentando no sonar agresiva – Permiso que quiero dormir.
¿Otra vez te escapaste en la noche?
Yo no le diría escaparme – Mika sonrió de lado – Solo di un paseo.
La mujer se cruzó de brazos sonriente - ¿Puedo saber dónde? - preguntó.
Donde no te importa – se burló la Maestra Agua.

Le agradaba la mujer de su padre, incluso la consideraba una tía, pero nunca una madre.

Comenzó a caminar hacia su cuarto, pero se detuvo en la puerta – ¿Me haces un favor? Pídele a alguien que me traiga algo de comer y deje entrar a Kala.
Otra cosa, Mika – dijo la mujer en un tono molesto – Hoy llega la líder del Templo Aire del Sur... y un considerable séquito de Nómadas Aire. Por estos días tendrías que comportarte como una chica de doce años medianamente normal.
¿Serán asignados aquí?
Sí, al parecer no les basta con que estén en toda la capital.
Mika soltó un gruñido – Bien, dormiré un poco y luego iré con el Avatar a recibirlos – dijo cansada – Cualquier cosa yo no estoy aquí.

Entró a su cuarto cerrando la puerta a sus espaldas. El lugar era amplio, con las paredes pintadas de lila, con un pequeño espacio de estudio y una cama de dos plazas en el centro de la habitación.

Se sentía agotada luego de haber estado toda la noche y parte del día andando de un lado a otro. Sus costumbres nocturnas tenían un gran costo. Sacó de un cajón unos auriculares, que conectó a su celular para escuchar música, y se acostó en su cama, dispuesta a no levantarse hasta entrada la noche. ¿Qué importaban esos Maestros Aire o lo que hiciera Riku?

***

Le gané a Mika.

Riku dejó sus cosas en el suelo y fue junto al hombre que lo miraba incrédulo.

Es en serio, según ella pronto terminaré mi entrenamiento.
Eso no lo decide ella.

Riku soltó un gruñido. Ese hombre era imposible de contentar.

Pero le gané.
Si, claro. Le ganaste a la mejor Maestra Agua del lugar con apenas tres semanas de entrenamiento – dijo la mujer escéptica – Conozco a esa malcriada. Te dejó ganar para irse antes de tiempo. Déjame adivinar ¿Está en su casa durmiendo? – Riku asintió, sintiéndose molesto – Ve a entrenar los movimientos que sabes. Luego hablaran con Mika.

Riku murmuró por lo bajo unos insultos, dirigidos a Mika. Tenía sentido: él la había vencido con movimientos básicos en poco tiempo, tampoco sería la primera vez que hacía algo parecido, pero ya era demasiado.

¿A qué hora llega la hermana Lu?
Ya debe estar llegando.
Bien, iré allí ahora. Nos vemos luego.

Riku salió de la oficina y caminó hacia el campo de entrenamiento, allí lo esperaba un animal grande y peludo, con garras grandes y una nariz de forma rara, similar a una estrella. Un hirushi.

Maldita Mika – dijo mientras lo ensillaba - Y yo un completo iluso.
El animal gruño en forma de asentimiento.
Que buen amigo – dijo con marcado sarcasmo – Vamos, pronto llegará Sora.

Riku se subió a la montura del animal y salió hacia la ciudad. En poco tiempo estaba cerca de la costa, donde un grupo de Maestros Aire se bajaban de un barco. Se preguntó por qué no habían llegado volando, pero desistió a la idea de hacer la pregunta en voz alta.

Bajó del animal y lo amarró en el tronco mas cercano. Caminó un poco, saludando alegremente a los monjes que conocía. Ellos habían sido sus maestros años atrás.

¿Cómo estás, Riku? - preguntó un monje, dando un paso atrás y observándolo.
El chico sonrió – Creo que vivo – respondió - ¿Vino Sora?

Como si el solo nombrarla la hubiese invocado, la chica castaña saltó a su espalda y lo tiró al suelo.

¡Te atrapé! - gritó la chica. Tenía la misma edad que Riku, unos doce años. Y aún así le llevaba una cabeza. Tenía unos enormes ojos grises y nunca dejaba de sonreír - ¿Cómo estas, niño Avatar?
¿Ahora? Aplastado – rió Riku. Se sacudió debajo de la niña tirándola al suelo, y se paró rápidamente, atento a otro ataque – No sabes cómo te extrañaba.
Lo sé, soy imprescindible en la vida de un Avatar.
Cállate.
Ren le extendió la mano a la chica y la ayudó a levantarse.
¿Qué tal tu Agua Control? ¿Te torturan mucho los Maestros Agua?
Solo algunos. Una en realidad, pero no es nada serio.
Si se trata de ti nada es serio. ¿Trajiste a Mork?

Riku señaló con el pulgar al animal que esperaba pacientemente a su dueño. La castaña dio un par de saltitos de alegría y corrió a saludar al animal. Éste, al reconocer el olor de la chica, comenzó a jugar con ella, de forma similar a cómo lo haría un perro.

No comprendo a esa niña – dijo una monja, bastante mayor, a espaldas de Riku. El chico reconoció el mal aliento de la hermana Lu y se dio vuelta para saludarla con una corta reverencia - Hola, Riku.
Hola – dijo el chico – Quería saludar a Sora y...
No importa. Hazme un favor y entretenla mientras hablo con Kaito y tus profesores.
El ojiverde asintió y fue con Sora.
¿Quieres espiar de qué hablan estos ancianos? - preguntó Riku.
Por supuesto. - respondió entusiasmada la castaña.
Se dónde irán. De paso te presentaré a una... - consideró el llamar amiga a Mika, pero estaba con el orgullo herido en ese momento – conocida. Solo tendremos que darle un susto.

***

Sora miró la ventana que había señalado Riku. La mansión a la que él la había llevado era increíblemente alta... y grande, muy grande.

¿Quién dijiste que era esta chica?
Mika Long. Tal vez conozcas a su padre Kaito, es un político muy reconocido.
Sora asintió pensativa – Si, sé quién es – dijo - ¿Subimos?

Riku asintió, y subió, impulsándose con Aire Control, al balcón más cercano, seguido por Sora. Forzó un poco la puerta y entró a una habitación. Una bastante grande y lujosa.

¿Aquí duerme ella?
No, aquí duerme su hermana.
¿Eso fué sarcasmo?
Mmm... no. Mika suele cerrar la ventana para que nadie la moleste.
Y debo suponer que "Nadie" eres tú ¿No? - Sora sonrrió de forma burlona.

Riku hizo una seña para que la maestra aire lo siguiese.

(Una micro parte nueva vale ¿No?)

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